El día 27 de Febrero realizamos en nuestra Sede una Celebración de cierre de nuestro Programa: “Crecer Juntos en Verano”.
En el marco de fiesta nos encontramos con delegaciones de niños y niñas de nuestros Hogares Centro, Padres, vecinos y amigos de organizaciones y organismos del Estado con los que pudimos compartir la Muestra de lo producido en el verano por los niños y las niñas.
El comienzo del acto lo hizo nuestra Murga: “Crecer Murguero”, más de 100 niños/as, adolescentes y jóvenes acompañados por nuestros talleristas, voluntarios/as y las Madres Cuidadoras que iniciaron su marcha desde el centro del Barrio desde uno de nuestros Hogares Centro.
Les compartimos las palabras que en representación de la Asamblea de Madres Cuidadoras dirigió nuestra Presidenta Claudia Díaz:
Buenas tardes a todos y todas:
Muchas gracias a todos y todas por acompañarnos esta tarde.
Queridas madres, esta tarde comenzamos a pensarla en nuestras asambleas y acá estamos, compartiendo y ampliando nuestra ronda de cada miércoles a los amigos y amigas presentes que en esta tarde nos acompañan. Como cuando recibimos amigos en nuestros Hogares Centro en cada una de nuestras casas, quisiéramos compartir algunas ideas que las Madres Cuidadoras de Crecer Juntos venimos amasando a lo largo del Verano y por qué no todo el año en nuestra tarea junto a los chicos y las chicas de nuestros barrios. Compañeras: espero poder ser fiel a lo que todas aportamos y queríamos decir.
Crecer Juntos en Verano significa para nosotras hace varios años una respuesta a la realidad de nuestros chicos y chicas, pero este año tuvo una nota particular. Diciembre nos encontró en un clima enrarecido. Seguramente algunos de nosotros pasó a ser una noticia más que hacía referencia a las poblaciones más vulnerables de nuestra provincia. La nota rara en este caso eran los barrios de “La Costanera”.
Sabemos, amigos y amigas, que la pobreza no se toma vacaciones y por eso hace 16 años nos venimos convocando en la tarea cotidiana de crecer juntos y juntas, de crecer en nuestros barrios. Ustedes sabrán que en nuestros barrios lo que viene creciendo día a día es la desesperanza y la falta de horizontes, porque: ¿qué se puede esperar cuando duele el alma de tantas hambres acumuladas, de generación en generación: y no sólo el hambre de pan; el hambre de trabajo, el hambre de inclusión, el hambre de dignidad, el hambre de poder soñar y soñarse un poquito más allá que lo inmediato?¿Y qué pueden esperar nuestros cachorros, nuestros niños, adolescentes y jóvenes, cuando el espejo del presente les devuelve sin anestesia la imagen de sus padres quebrados por la rabia y la impotencia de no poder, de no tener, de no saber ya qué hacer… la imagen de una Escuela que aunque esté cerca parece estar tan lejos… la imagen de la descomposición y la destrucción que sobrevuela como una nube negra cada rincón, cada esquina de nuestros barrios… ahí están ellos y ellas, tan juntos pero tan solos, tan temidos pero tan vulnerables; ahí están, y ahí son, ellos y ellas, a quienes muchos señalan porque consumen, pero a quienes tan pocos se les acercan, tal vez por temor a descubrir que todos somos parte del problema, pero también solamente todos podemos ser parte de la solución, si es que queremos, como ellos y ellas, que algún jodido día brille el sol de la justicia que disipe esas nubes negras y ese humo gris de la pobreza.
Nuestros ojos miran allí donde nuestros pies pisan… y poniendo los pies en éstos, que son nuestros barrios, nos vamos dando cuenta que en la medida en que nos hacemos conscientes y compartimos lo que vemos, no podemos menos que llenarnos de indignación, pero no de la indignación que paraliza sino de aquella que pasa por las tripas y que nos moviliza a buscar las salidas, las salidas imposibles para otros pero que puestas en terreno sólo se trata de las salidas necesarias y probables.
Nuestros ojos miran allí donde nuestros pies pisan… y así lo demostraron las compañeras y los compañeros del Ministerio de Desarrollo Social cada vez que se encontraron dispuestos a caminar el barrio junto a nosotras y allí, juntos y juntas, poder buscar, soñar y dis-soñar alternativas posibles y deseables que den respuestas efectivas a las necesidades de nuestros vecinos y vecinas, de sus hijos y de sus hijas. Nos parece justo agradecer en este momento la intervención del Ministerio de Desarrollo Social en la persona de la Ministra: Beatriz Mirkin y de su Secretaria Gabriela González, y sus equipos técnicos: Vivi, Fátima, Sofía, Carolina… Gracias. Poder encontrar en la interlocución a compañeras con capacidad de sacarse “el casset” de funcionarias para reconocer esa máxima que afirma que allí donde hay una necesidad se está vulnerando un Derecho y responder en consecuencia, reconforta y anima en la gestión.
Nuestros ojos miran allí donde nuestros pies pisan… y así lo pudimos compartir con las amigas y amigos del ente Cultural de Tucumán. En Diciembre nos encontramos nuevamente, como el año anterior, charlando para coordinar el trabajo del verano, y allí, seguimos alimentando el sueño de hacer de nuestros barrios el terreno fértil para construir las bases de la cultura de la vida, y haciendo de a poquito en nuestros Hogares Centros, en nuestras calles, en nuestra plaza y allí donde haya un lugar para la esperanza, es posible trabajar para permitir que nuestros niños, adolescentes y jóvenes hagan de la Vida un Proyecto. Agradecemos a los amigos y amigas del Ente Cultural en la persona de su Directora de Acción Cultural: Carolina Casón. Gracias por la escucha, por poner oído y corazón a lo que pudimos compartirte en este tiempo; este año la novedad de la compañera Eli Cárdenas, gracias compañera por tu disponibilidad y por la hermosa complicidad que supiste tejer entre nosotras y junto a los chicos y las chicas durante todo el verano donde te fuimos descubriendo: artista plástica, pero de otra manera; animadora, pero de otra manera, escultora, pero de otra manera, escenógrafa, pero de otra manera… albañil y pintora … y sobre todo amiga y compañera.
Agradecemos también al Ministerio de Educación, en la persona de las amigas del equipo del Programa “Sábados, Escuela Abierta”, a Teresita y a Alejandra, por estar siempre disponibles, escucharnos y acompañarnos en el camino de la búsqueda de una escuela para todos y todas.
Nuestros ojos miran allí donde nuestros pies pisan… y el suelo donde pisan nuestros pies se encuentra sembrado, por suerte, de la cercanía de muchos amigos y amigas, compañeros y compañeras de camino: nuestros voluntarios y voluntarias, los que se mueven diariamente de acá cerca y los que hicieron miles de kilómetros para compartir nuestra mesa y nuestra vida: gracias Adrián Magarzo, Sebastián Bulacio, Sebastián Adorno, César Abregú, Pauline Empereur, Irene Sánchez, Toñi Canales, Ciro Tassi, Mariano Armisen, Mariano Ponga, Alejandra García, Samia Mulki, Sonia Olmos, Melisa Sastre, Cynthia Lobos, Maximiliano Labella, amigos y amigas de la Red Confluir. Gracias a los amigos y a las organizaciones con quienes venimos caminando y confirmando el compromiso de la tarea cotidiana en función del otro mundo posible al que aspiramos.
Por último, gracias a todos los que están acá en esta tarde, los invitamos a disfrutar de lo producido por los chicos y las chicas durante este tiempo… no queríamos hacer un acto de cierre sino de apertura, de convite, de reafirmar la confianza y, para los más incrédulos, una oportunidad de reencontrarse con los sueños de un mundo nuevo que seguramente están en sus corazones.
Muchas gracias a todos y todas.
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