Seguramente en sus orígenes, el hombre sintió la necesidad de diferenciarse del resto de los mamíferos, al darse cuenta de que poseía capacidad de raciocinio. Descubrió que su vida era muy monótona si se limitaba sólo a cazar para vivir. Comprendió que debía alimentar el espíritu e inventó el arte. El dibujo, la pintura, la música, la danza se convirtieron en sus manifestaciones primarias. Con la invención de la escritura nació luego la poesía, el teatro, la filosofía. Se suele decir que en cualquier situación de encierro, el arte nos permite salir de este y volar con la imaginación y materializarlo de alguna manera.
Domingo 8 de Enero de 2012 | En el penal de Villa Urquiza presentaron “Alquimia”, una publicación que reúne más de 30 poemas de autores que están presos. Los reclusos encuentran en las letras una manera de sobrellevar el encierro. Le hablan al amor, a las madres y a sus hijos.
En un clima de arte, solidaridad y emociones intensas se desarrolló el martes pasado, en la capilla de la Unidad Carcelaria de Villa Urquiza, el II Encuentro Alquimia Poetas en Prisión, a partir de una iniciativa de la gestora cultural independiente Patricia Manca y con la participación de músicos, poetas e instituciones de nuestro medio.
“El verdadero hombre es el astro en nosotros” Paracelso (1493-1541)
Desde que los primeros papeles con textos e ilustraciones, con palabras y sentidos, fueron uniéndose, por el deseo de un sueño amasado comunitariamente, para dar su nacimiento al proyecto editorial de elCRUCEcartonero la potencia asignada a la capacidad creativa de las personas y los grupos fue adquiriendo el valor del combustible cotidiano en este proyecto.
Para Crecer Juntos es una gran alegría presentar en sociedad este libro producido en el marco del IIº Encuentro de Poetas en Prisión con el título de “Alquimia: Poetas en Prisión”. En el se recuperan los versos, las palabras y deseos de varones y mujeres, muchos de ellos habitantes de barriadas populares de Tucumán, muy similares a las barriadas donde hace 18 años desarrollamos nuestras actividades, varones y mujeres que amazaron en la alquimia de su experiencia estos versos con sentidos y fundamentos que recuperamos en la obra.
La vida se abre camino y se hace carnaval, haciéndose fiesta, pan compartido y trabajo solidario.
La vida crece en nuestros barrios en los rincones de los Hogares Centros desde hace dieciocho años y hoy lo hacemos fiesta.
La vida se hace camino y anima en la esperanza, hasta que salga el sol, en cada niño y en cada niña que hace de la risa su propuesta más auténtica del mundo nuevo hacia el que caminamos, a veces a tientas en medio de la noche, pero empecinadas y empecinados, hasta que salga el sol.
La vida crece y se nutre de nuestra memoria que nos impulsa a reconocer un derecho vulnerado allí donde se manifiesta una necesidad. Hasta que recuperemos de manera plena la vigencia del privilegio para nuestras infancias y el futuro como el material que amasa la vida de nuestros adolescentes y jóvenes, hacemos presente que en la historia de nuestra patria alguna vez fue posible experimentar esta condición y necesitamos actualizarlo para reconstruir nuestros modos de vivir y convivir. La vida anima este carnaval en nuestras calles, nuestras casas y nuestras plazas y en todo lugar donde dos o tres se convoquen en el compromiso por transformar la historia.
La vida crece e impulsa la indignación ante cada situación que la amenaza o la pone en cuestión, y en esta indignación nos confronta, aguza los sentidos para las búsquedas, recarga las fuerzas en los intentos y nos abre al porvenir.
A dieciocho años de nuestro nacimiento actualizamos nuestro compromiso de crecer juntos, acunando la vida y protegiéndola de toda aquello que la amenace. Actualizamos el compromiso en la calle e invocamos la fuerza indestructible de un pueblo que no resigna su capacidad de hacer fiesta.
Son tres historias de mujeres que trabajan en sus barrios y que hicieron de sus casas hogares de amor. Ellas forman parte de la asociación Crecer Juntos, nacida hace 18 años y transformada hoy en un espacio en el que los chicos de barrios humildes del oeste de la capital se educan y descubren que otra vida es posible. Testimonios desde el corazón.
“Pancito, pancito te voy a comer…”. Son las 12.30 y los niños bendicen la mesa con una fuerza que seguramente llegó a destino sin escalas. Mientras la oración termina, en la cocina el ritmo es frenético y los cucharones llenan un plato y otro y otro. Las mujeres, corren, buscan cucharas, tenedores, controlan que todos tengan las manos limpias y reparten los platos.
Invitados por la delegación de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires, 10 niños, adolescentes y jóvenes, acompañados/as por cinco Educadores de Crecer Juntos, participaron de la Feria del Libro Infantil que se realizó en la ciudad de Buenos Aires.
Acaban de regresar cargados de anécdotas y sumamente felices por las experiencias compartidas.
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