El niño de la paloma

Fuente La Gaceta: http://www.lagaceta.com.ar/nota/299422/Cronicas_Digitales/foto_escondida.html

Fuente: Taringa

Después de dos años los legisladores se aprestan a debatir el proyecto de ley de la infancia a pesar de que fuera vetado por Alperovich. La curiosa historia de un niño que aprendió las reglas de la calle. (*)

Pascal es un artista callejero que desde hace tres años ofrece su música en el remozado Paseo de la Indenpendencia de calle Congreso primera cuadra. Tiene unos treinta y pico de años y veinte tocando su flauta traversa en la calle. Hace dos meses conoció al “chico de la paloma”.

Su música parece haber cautivado al pequeño niño de unos 10 años de edad. El chico se sentaba siempre en la vereda del frente del flautista para disfrutar de las suaves notas que interpreta el flautista. “Vivía como el resto de los chicos de la calle -relata Pascal-, entregaba estampitas a cambio de monedas y jugaba todo el tiempo yendo y viniendo por la cuadra. Un día se encariñó con una paloma que no podía volar, de esas que ya no le tienen miedo a la gente. La levantó y se puso a jugar con la palomita.

Sorpresivamente encontró una forma distinta de atraer monedas y billetes. Sentado en la vereda de la Catedral con su amiga, la gente comenzó a acercarse y dejarle propinas. Ya no necesitaba pedir. La plata llegaba sola. Esa fue su primera amiga hasta que un día la paloma decidió volar y se fue. Anduvo triste algún tiempo hasta que descubrió que en el alero de un edificio había un nido de palomas con dos pichones. No sé cómo se trepó para llegar hasta ahí, pero apareció con una caja y sus nuevos amigos sentado otra vez, en la vereda de la Catedral Al poco tiempo apareció la madre de los pichones y también la adoptó. Su suerte había regresado ¡Y cómo! Él se cruzaba de vereda, y siempre charlábamos un poco. Raro pero nunca le pregunté su nombre: todos en la cuadra lo conocíamos por “el chico de la paloma”, imposible confundirlo. Yo digo que es un gran artista. Había que verlo tratando de amaestrar a sus palomas y enojándose cuando se le escapaban: todo un personaje”, describe Pascal.

Hace poco más de una semana que nadie sabe nada del chico de la paloma. Ni Pascal, ni los comerciantes de la calle Congreso primera cuadra. El flautista contó que gente de “acción social” andaba preguntando por él. Pero según fuentes de la Dirección de Minoridad, no tienen ni noticias de un niño con la descripción del chico de la paloma. Pascal tampoco: “Una noche se acercó y me preguntó si me podía dejar una plata. ¿Te vas? le pregunté. ‘No -me dijo- es para vos. Yo ya comí…’, y se fue”.

Los únicos privilegiados…

Los parlamentarios tucumanos tienen en sus manos una vez más, el futuro del sector más vulnerable de nuestra sociedad. Desde hace un par de meses, duerme en el despacho del presidente de la Legislatura, Juan Manzur, el dictamen unánime aprobado por la Comisión de Familia, Minoridad y Tercera Edad del proyecto de ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

A pesar del acuerdo de los parlamentarios, esta iniciativa viene de enfrentar el veto del gobernador Alperovich en el pasado período legislativo y tuvo que ser puesta a consideración de los nuevos (y no tan nuevos) integrantes de la Cámara tucumana, en una suerte de insistencia legislativa en un tema tan sensible para Tucumán.

Lo curioso del debate previo en Comisión es que ningún legislador cuestionó el objetivo de esta ley que viene a poner a Tucumán en consonancia con la legislación nacional. Además todos coinciden en que lo peor que pueda pasar es que la provincia siga sin tener una ley específica que proteja a la niñez, sobre todo para un gobierno sobre el que pesa en su conciencia las muertes de niños por desnutrición, la imposibilidad de superar el estado de pobreza e indigencia de los chicos tucumanos y sus familias, o de resolver la situación de los menores en conflicto con la ley, en su gran mayoría institucionalizados.

Hasta aquí para el PE resulta más cómodo atender las necesidad del sector acercando magros bolsones de alimentos en vez de reconocer el derecho del niño a una correcta alimentación, y vive de las políticas nacionales de planes sociales destinados a los cientos de miles de desocupados por ahora acallados, pero que retumban como una amenaza latente en la cabeza de la clase política.

Sin ley específica, el ministro de Salud, Pablo Yedlin, por ejemplo, puede darse el lujo de manipular las estadísticas de mortalidad infantil y quitarle hasta el derecho a la identidad a recién nacidos vivos que fallecen por no alcanzar el peso adecuado para su sobrevivencia.

La actual situación permite también que una funcionaria al mejor estilo de Menguele (el médico nazi) experimente con internos del Instituto Roca sus técnica de control de la conducta de los menores administrando psicofármacos de manera indiscriminada y de manera arbitraria. Se tuvo que morir un interno (Ariel Llanos) para que se conociera semejante aberración, y recién un año después del hecho renunció la funcionaria y recién dos años después un juez prohibió la administración de medicamentos a los internos.

Esto nos permite entender en parte, por qué la Legislatura, de mayoría oficialista, teme promover en el recinto un debate que los pondría frente al espejo.

Si comparamos los gastos que prevé el Presupuesto 2009 estimado en $6.178.000.000 recientemente aprobado veremos que sólo $18.200.000 serán destinados a atender a los organismos oficiales vinculados a la niñez y adolescencia. Es decir, un 0,4% del presupuesto global, cuya mayor parte se invierte en personal.

Una ley de esta característica develaría el verdadero carácter del gobierno de José Alperovich. La aparición en la escena del Defensor de la Infancia le marcaría puntualmente y de manera continua las deudas pendientes con la niñez. Pero no sólo al poder político, también a la Justicia: los jueces de menores deberán abandonar su actitud paternalista y aceptar que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho y ya no más pequeños seres a quienes se puede tratar como el descarte de una sociedad que no los contiene.

El cinismo social

Para el resto de la sociedad, el problema de la niñez es “un problema de otros”. Casi naturalizamos en nuestras cabezas el paisaje de los niños y niñas pidiendo limosnas, vendiendo estampitas, golosinas o limpiando vidrios en las avenidas.

Son niños pobres, y como si esa condición les quitara derechos, cuando nos molestan los corremos o los acusamos a priori de los peores delitos que atentan contra la tranquilidad de la acomodaticia conciencia burguesa.

Sin embargo, no son los chicos de la calle los únicos rechazados del sistema por la falta de una legislación que los proteja. Habría que ver también, el caso de los padres de chicos con Síndrome Dawn que vienen luchando por integrar a sus hijos a las escuelas y colegios tradicionales y sufren la discriminación de un sistema educativo que no está preparado para hacerse cargo de los valores democráticos e integradores que supone la Ley de la Infancia (ver nota). Para los funcionarios de Gobierno sigue siendo mejor recluir a los chicos diferentes en establecimientos especiales que integrarlos al mundo cotidiano que construyen todos los niños sin distinción, durante su crecimiento. “Es lógico pensar que si un chico Down va a una escuela especial toda su vida, creerá que el universo y el mundo es como él”, dicen padres con hijos que tienen esa problemática. Con esta actitud, para algunos sería mejor, retomar al ejemplo espartano.

Una larga lucha legal

En enero de 2006, el gobernador José Alperovich vetó la ley de protección integral de la infancia aprobada por el parlamento local, que creaba, entre otras cosas, el Consejo Provincial de Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes; un fondo especial para tal fin y el cargo de un defensor del Pueblo adjunto, exclusivo para proteger los derechos de nuestros infantes.

Luego de casi un siglo de concepciones sociales, jurídicas y políticas basadas en la institucionalización, marginalización y exclusión de los niños y niñas, la Argentina incluyó, en 1994 en el artículo 75 de la Constitución Nacional, el sistema propuesto por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de 1989. Ya con rango constitucional, la convención se convirtió en el primer instrumento jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos de la infancia: derechos civiles y políticos, así como derechos económicos, sociales y culturales.

El Congreso nacional, tras años de lucha de distintas organizaciones, sancionó el 28 de septiembre de 2005 la Ley 26.061, de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. Fundamentalmente, esta norma vino a reemplazar la filosofía de la antigua ley de patronato, en la cual se entendía que el niño era visto como objeto de protección y no como sujeto de derechos. Inmediatamente, un grupo de organizaciones tucumanas trabajó con los legisladores locales para adecuar la normativa jurídica provincial a la ley nacional.

El 28 de diciembre de 2005 la Legislatura sancionó por unanimidad el proyecto acordado. Pero como si hubiese sido una broma del Día de los Inocentes, el 17 de enero de 2006, aprovechando el receso estival, Alperovich la vetó a través del decreto 87/4 de la Secretaría General de Políticas Sociales. La excusa fue que se producía un “conflicto de competencias con la Dirección de Familia, Niñez, Adolescencia y Adultos Mayores”, y “serias dificultades operativas y presupuestarias”.

En la Navidad de 2005 el gobernador y su esposa celebraron las fiestas con niños indigentes y sembraron la provincia con espectáculos y regalos afectando “fondos provenientes de Rentas Generales”; pero se negaron a crear un fondo especial para protección de los derechos de los niños, la billetera de Alperovich se cerró.

El veto a la ley que había sancionado la Legislatura obligó a esperar a un nuevo período legislativo. Pero también hubo que esperar la renovación de la Cámara y este año el proyecto volvió a tener estado parlamentario. Su impulsor, el legislador Jorge Mendía (Movimiento Irigoyenista) lo puso a consideración de sus pares y les recordó que es la primera vez que una ley sancionada es vetada dos veces sin importar que la norma tenga otra ley orientativa como es la ley nacional 26.061 en la cual se inspiró el proyecto tucumano.

(*) La Legislatura Tucumana acaba de sancionar la Ley Nº…. de Protección Integral

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Connect with Facebook

*

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>