¿Ellos están solos?

Cuando el calor de la tarde tucumana parece marchitar hasta los árboles un grupo de jóvenes se niegan a ese imponderable, se niegan a que se les siga marchitando sus historias. Por eso se dirigían hacia la sede del Sindicato de Educadores SADOP donde recibirían una donación de libros para la Biblioteca de Crecer Juntos.

En la esquina de Av. Ejercito del Norte y Pje. Unamuno, en un cruce de caminos… esperaban Cristian junto a otros/as compañeros/as un medio para ir “al centro”, cuando una camioneta de la Comisaría 6ª de la Policía de Tucumán, a cargo del Comisario Nieva (quien minutos después, durante la gestión emprendida, afirmaría oralmente que se hacía responsable de todo el actuar del personal a su cargo) en la que viajaban dos policías: Ángel Romano y Héctor Jaime, uno de ellos con un alias muy conocido en nuestros barrios: “el Chavo”, quien lejos de representar con ese alias el personaje tierno de la serie de TV, la mención del “Chavo” siempre va asociada a los golpes, el abuso y los malos tratos para con los adolescentes y jóvenes de nuestros barrios. En ese cruce de caminos es donde comienza esta pequeña historia… una más seguramente de las tantas historias cotidianas que nunca llegan al registro o al conocimiento público.

Estos funcionarios públicos pasan con su camioneta delante de nuestros chicos poniendo en riesgo su integridad, tal vez confiando en su pericia, tal vez con patente de impunidad, y ante el reclamo de uno de ellos: “¡cuidado con la velocidad!”… la respuesta no se hizo esperar, Jaime y Romano lejos de asumir que los adolescentes les estaban marcando una inconducta, como adultos y funcionarios públicos, decidieron constituirse en “educadores” de los chicos, decimos educadores ya que una de las advertencias era que ellos los iban a “educar” y el medio para educarlos comenzó por dejarles claro que para el respeto no hay nada mejor que el golpe y el atropello. Golpearon a Cristian, lo insultaron y lo subieron con total impunidad en el móvil policial. ¿Cuál era la causa?: los chicos estaban solos.

Pareciera que esta es la nueva causa para atropellar menores en las calles tucumanas… los chicos están solos y estos funcionarios policiales se proponen constituirse en educadores… son muchos los niños/as, adolescentes y jóvenes de nuestros barrios que pasan a esta nueva condición de ser sospechosos de soledad, no erraron en el diagnóstico: el desamparo y el descuido que las instituciones, las estructuras del estado del mundo adulto van dejando campear entre nuestros chicos esa soledad que los hace sospechosos y los transforma paradójicamente en victimas y culpables simultáneamente.

Para Nieva esta seguramente no era una situación novedosa ¿Qué significaba para él y para la jueza Teresa Marnero, de la Fiscalía IIIª, que legitimó este modo de proceder, al momento que un adolescente llegó a la dependencia, que lo aíslen en una sala donde los policías de calle procedían a amedrentarlo y amenazarlo, que no se comuniquen inmediatamente con sus padres (cosa que hicieron recién a la hora y por pedido de miembros de nuestra Organización), que quisieran imponer por los gritos la no razón ante el reclamo de lo educadores de tener contacto visual con el menor hasta la llegada de sus padres, que se enterara que los policías habían pretendido abandonar al menor en la calle antes de llegar a la comisaría y que todo esto generara en los menores y los adultos un sinnúmero de perjuicios?… nos animamos a suponer que nada… estaba presuntamente solo… pero en este caso se equivocaron… Cristian no esta solo, en el cruce de caminos Cristian estaba acompañado, en el cruce de caminos reconocemos que necesitamos no dejarlos solos, no dejar ni en la sospecha ni en la condición de soledad a ninguno de los chicos de nuestros barrios… no están solos y necesitamos expresarlo, gritarlo, vocearlo, compartirlo… no los dejemos solos, no dejemos que los culpen de soledad. La red de amigos y de afectos respondió rápidamente, la organización pudo sostener, acompañar y animar y reconocer que no estamos solos ni solas.

Tal vez la soledad la viven las instituciones que les resulta tan difícil convencer a la sociedad de los cambios de fondo que necesitan… ellos sí se muestran solos, porque sospechan de nuestros chicos y proyectan en ellos sus propios miedos. Soñamos a nuestros chicos en los cruces de caminos, los queremos en el espacio de lo público, circulando, soñando y creando, los queremos creciendo juntos, los queremos libres y con capacidad de ahuyentar los pájaros del Miedo en sus vidas, los queremos tiernos y respetuosos… los queremos y confiamos en la fuerza de la organización y de los lazos atados con ternura. Porque los queremos necesitamos afirmarles que no están solos, necesitamos que los amigos y las amigas se hagan presentes en estos cruces de camino, que los podamos sostener en la esperanza de que otros Mundo es Posible donde haya “chavos”… pero en serio y que sean tiernos, donde haya comisarios… pero en serio y al cuidado de todos y de todas, donde haya funcionarios de la justicia… pero en serio que ayuden por el medios de la ley a corregir estos atropellos. Y así soñamos que aún en el bochorno de la tarde tucumana algún día podremos confirmar que todo florece y poco se marchite.

Tucumán 3 de Enero de 2008

(Programa de Adolescentes de Crecer Juntos – Tucumán – Argentina – Equipo de Comunicación)

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